Nuestros peques estaban emocionados, Emmanuel explorando botones, viendo películas (solo había una de animación para niños: La Era del Hielo 3) y escuchando música. Dormimos poco.
Migraciones Toronto: nos tocó una agente de inmigración amable, el trámite no demoró mucho. Presentamos los pasaportes y la confirmación de residencia permanente que nos entregó la Embajada.
El tiempo de espera restante lo pasamos en la sección de juegos del aeropuerto.
Viaje Toronto-Montréal: una hora de viaje. Vuelo tranquilo.
Llegada a Montréal: preguntamos por el lugar donde se ubican las agencias de alquiler de autos, y nos indicaron que estaban en el estacionamiento cruzando la calle. Al abrirse las puertas del aeropuerto, sentimos el viento frío en el rostro....bienvenidos a Montréal.
Manejando en Montréal: El GPS solo se puede setear cuando el auto está detenido. Primicia chocherita?...nones, no lo sabíamos. Ya habíamos recorrido las calles de Saint-Léonard con el Google Maps antes, con el Mapa y con la opción de Street Views después, así que siguiendo las señales de tránsito (saliendo y volviendo a la autopista unas cuantas veces) llegamos a nuestro destino.
Ya luego seteábamos el código postal antes de emprender la marcha.
Cerca al hotel encontramos un parqueo que utilizamos una mañana cuando no encontramos lugar
El Hotel: tuvimos un descanso reparador, ordenamos nuestras cosas y salimos a hacer un recorrido por el centre ville.
Visita de JG: Ellos tienen algo más de un año, conversamos sobre sus experiencias en Montréal, la francización, el colegio de los chicos. Un camino distinto de integración (dominar el francés, hacer una carrera técnica en su especialidad), pero igual la tienen clara.


















la Iglesia de Barranco:
y estas en los alrededores del Puente de los Suspiros: 


















